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La competitividad del sistema productivo argentino depende de la fuerza de las grandes empresas y de la capacidad emprendedora de los empresarios pyme.
El crecimiento sostenido de las pequeñas y medianas empresas y su vinculación con el territorio en que se insertan favorecen la disminución de la pobreza, permiten mejorar la distribución del ingreso y ayudan a mejorar el desempeño de las grandes empresas, tal como demuestran las experiencias europeas del modelo de organización económica de clusters.
En Argentina existe una red productiva de pyme constituida por unas 50 mil empresas manufactureras y de servicios a la producción, que trabajan tanto para el mercado interno como externo y de cuyo desempeño depende -directa o indirectamente- la generación de la riqueza nacional.
El desarrollo y la competitividad de estas empresas no se basan exclusivamente en la adecuada organización técnica de la producción sino también en la existencia de una voluntad emprendedora que actúe como guía de la gestión empresarial y de los vínculos contractuales con los recursos humanos, los clientes y los proveedores.
En un país joven como la Argentina, el objetivo del Premio Pymes 2010 organizado por la Revista Clarín Pymes, la Fundación Observatorio PyME y la Università di Bologna es distinguir a aquellas pequeñas y medianas empresas de la Argentina que hacen de la vocación innovadora y de la visión de futuro un pilar de su desarrollo.
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